MI GUERRERA INTERIOR

lau

Y así, un día me levante pesada, agotada y sin fuerzas. Escuchando y resonando con voces de traición y reclamos inexistentes. La crueldad posaba en mis hombros.

Y así, entre recuerdos de lo que no fue y con la esperanza de que todo sea un sueño, comencé a entender. El filo de la navaja de la traición clavada en mi pecho ya no se sentía tan profunda ni tan fría. Entendí que en la perfección de mis actos se victimizaron los tuyos. Que nada justifica nada, que las cosas son porque así lo queremos.
Y así, un día me senté frente al espejo. La profunda tristeza que reflejaban mis ojos iban adquiriendo la luz de la verdad. Maquillando la fe, vistiendo de vida y adornando mi cuerpo, día a día el resplandor de mi alma volvió a nacer. Las lágrimas desaparecieron y los recuerdos se alejaron.
Y así, un día te dejé de extrañar.
Entendí que el rubor por un cruce de miradas y las manos temblando por un saludo, no eran más que mariposas en la panza desplegando sus alas. Y el corazón palpitó fuerte, y sentí la vida fluir en mí nuevamente.

Con el júbilo de la vida en mi pecho y el sol brotando por mis pupilas, la nueva primavera abrazó mi piel.

LuzIgnea

 

 

 

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6 Comments

  1. 1) Buenísimo Lau! Llorar para desahogarse, lavarse la cara y adelante. (Y nuestro estado de ánimo NO puede depender de otro. . .)

    2) Una muy querida amiga que se mudó a Córdoba te necesita.
    ¿Le paso tu cel?

    3) ¡Te abrazo!

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