El camino al Bienestar

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Ya le pediste perdón a mi alma?

Te hiciste cargo de todos los sueños que truncaste?

De tantas promesas de construcción, de felicidad, de unión, que sin saber por qué ni que motivo había, un día decidiste dejarlas en el olvido? Como si nunca hubieran sido emitidas por vos.

Pero si, sí te hiciste cargo de las veces que me dijiste que no. Y ese No era tan rotundo, tan fuerte, tan decisivo, que no importaba que después te arrepientas. Lo único que importaba era hacerte cargo del no y mantener tu palabra.

Ese No que generaba separación, ese No que hacía que el ego engorde, que se sienta más seguro, lleno, pleno, no importaba de quién te separabas y a quién herías. Era hacerse cargo de “esto no”, olvidando todas las cosas lindas que dijiste que Sí y no te hiciste cargo.

A vos Mente te digo que mi…

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SOLTAR

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No vivo en el pasado. No vivo en el futuro. No estoy esperando que pasen determinadas cosas para ser feliz, para poder estar en paz, para lograr mis objetivos. Mi único objetivo en la vida es estar en paz con este momento, tal cual es. Esa es mi victoria. Esa es mi única meta. Yo estoy completo, no me falta nada. ¿Cómo podría faltarme si soy un alma libre y eterna? Mi naturaleza es el amor incondicional.

No voy a creer ni una sola vez más cuando mi mente me diga que necesito algo. Que me falta algo. Amo este momento. Agradezco este momento. Agradezco el mero hecho de exisitir. Si estoy en la naturaleza, en una montaña mirando el cielo, los pájaros y el atardecer matizado con los colores de la libertad, sentiré profunda gratitud. Si estoy en una prisión, condenado injustamente, sin poder escapar, agradeceré también esa prueba, porque sabré con absoluta certeza que es lo mejor que me puede ocurrir. No podría ser de otra manera. No dejaré que mi mente interfiera con su juicio sobre lo que cree que es negativo o positivo.

Yo confío en la VIDA. La vida sabe lo que es mejor para mí. Yo no lo sé. No estoy iluminado aún. Ni siquiera los maestros iluminados saben todo lo que Dios sabe.
Yo tengo un ego, que está acechándome todo el tiempo, queriendo distorsionar la realidad, transgiversarla, confundiéndome, mostrandome sólo la oscuridad y no la luz que está detrás. Yo sé esto. Entonces, humildemente, me entrego a la Existencia, o a mi Ser que es lo mismo. Dejo que ella me guíe. Que ella decida que pruebas tengo que afrontar.

Ya no tengo más preferencias. Sé que siempre pasa lo mejor para mí. Y esto lo sé no sólo por mi Fé, sino simplemente por mirar al pasado. Cuando miro al pasado, veo que todo lo que ocurrió y que en ese momento resistía, me ayudó de manera sabia e impecable a convertirme en lo que soy hoy. ¿Cuántas más señales necesito? Si ya sé que hay una bondad infinita actuando en cada momento!! ¿Para qué seguir luchando?

Ya luché bastante. Toda mi vida. Hoy elijo no luchar por más nada. Y cuidado, esto no es resignación. Está lejos de serlo. Esto es Fé, certeza y conocimiento sobre la Realidad.

Oh casualidad!! Dejo de luchar y entonces empieza a venir todo lo que durante años, esforzándome, visualizando, meditando, usando todo tipo de técnicas y herramientas de transformación, no logré conseguir!!! Por fin conocí el milagro de la vida!!!! SOLTAR!!!

Soltar es soltar todo, no una cosa y otra no. Ojo con eso, a no engañarse. Soltar el futuro, el pasado, las preferencias, las dudas, los miedos. Soltar las necesidades. La necesidad de comprender. Soltar la comodidad, los placeres, la pareja, o la no pareja. TODO. Me transformo en la simpleza, la humildad, la gratitud. Yo soy la alegría incondicional de no necesitar.

Mi centro de atención siempre está en lo que tengo y no en lo que no tengo. MI CENTRO DE ATENCION ESTÁ EN LO QUE SOY Y LO QUE TENGO, Y NO EN LO QUE NO SOY O ME FALTA.

De esta manera, genero concientemente una vibración amorosa, elevada y tan pura, que sólo puede atraer experiencias maravillosas, personas amorosas, abundancia, riqueza, y toda la belleza de la vida. Y si aún no funcionara esto, si aunque yo viva en este estado de pureza, entrega y aceptación, nada sucediera, tampoco me importaría. Porque yo ya soy exitoso, ya estoy vibrando, ya estoy sintonizado con la Existencia. Ya triunfé. No espero nada de la vida. Ya no estoy buscando resultados. Sï, por supuesto que tengo metas, y pongo mi intención en seguir avanzando y lograr mis objetivos, pero una vez que le mostré al Universo lo que realmente quiero (que es lo que mi Ser quiere y no mi ego), me entrego. Me entrego a la forma de cómo tiene que ser. Me entrego a cuándo tiene que ocurrir. Me entrego, me entrego y me entrego.

Me libero del tiempo y de la forma. Ya no me concierne. No está en mis manos. Porque sé que cuando hay un deseo genuino, que viene del fondo de mi alma y no de mi miedo psicológico o de la actitud compulsiva a escapar de esta realidad presente, es Dios el que está dentro mío deseando manifestarse. Entonces, nuevamente, comprendo esto y suelto. Cuando suelto estoy en paz, brillo, conozco el verdadero sentido de la libertad. Me lleno de dicha, lloro de emoción, ahondo en la infinita paz….me encuentro conmigo mismo.

Me libero de la ansiedad, del miedo y de toda preocupación. Miro los detalles que antes pasaban desapercibidos, por estar preocupado y sufriendo, buscando siempre más, más y más. Más dinero, más amor, más espiritualidad, más amigos, más paz. La búsqueda ha terminado. Yo la terminé, y sin embargo no estoy muerto. Estoy más vivo que nunca!!!!!!!!

SALUDOS Y LUZ,
LIC. FERNAN MAKAROFF