¿QUE SIGNIFICA “SER ESPIRITUAL”?

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La espiritualidad es la integración entre el cielo y la tierra. Una persona espiritual disfruta de los placeres sensoriales y físicos, pero sin olvidarse jamás que son insignificantes al lado del gozo del Ser, que encuentra tan solo sintiendo su propia presencia. Ha logrado, mediante su propio y prolongado trabajo interno, vivir desde el corazón, sin miedos, sin permitir que la fastidiosa mente interfiera en los planes del alma, la cual no teme al dolor ni al futuro.

No es perfecto ni mucho menos, aunque sabe que la perfección es la única realidad debajo de todas las apariencias. No busca escapar de nada. Ni del dolor, ni de sus errores, ni de la muerte. El vive tal cual un niño, en el presente, con la diferencia que su conciencia y madurez han sido desarrolladas, permitiendole adaptarse a este plano físico y esta realidad holográfica. Él ha comprendido que todo es una mentira, un escenario, pero no vive repitiendo como parlanchin lo que sabe de manera compulsiva, sino que sólo habla cuando su Ser, que está unificado a la energia universal, lo dirige naturalmente a hacerlo.

No aparenta ser alguien especial, ya que realiza las mismas actividades que el resto de la gente, pero por dentro su experiencia es totalmente distinta. Es conciente de sus limitaciones, pero a la vez sabe que son ilusiones y no se confunde con ello. No se identifica a sí mismo como una persona con virtudes, defectos, problemas, emociones, y pensamientos, sino con el Ser que mora debajo, que es luz y amor puro, eterno, manteniendo firme esta conciencia a donde quiera que vaya. Hace todo lo que tiene que hacer para salir del estado de inconciencia, pero sin olvidar que él ya está despierto, que en realidad es ahora lo que está buscando.

La evolución está ligada al factor tiempo, que es tan sólo una ilusión que experimentamos en este plano holográfico.

No se deja atrapar por las diferencias. Él ve unión cuando los demás ven separación. Se lo puede ver inmerso en la Matrix, actuando el juego del cuerpo y la mente, pero en su interior no olvida que son experiencias pasajeras, aunque necesarias en su camino. Comprende que aún las actividades más intrascendentes pueden llevarlo a la gloriosa meta de la realización.

La diferencia radical con las otras personas es su intención. Mientras los demás buscan dinero, placer, familia, pareja, un buen trabajo, o viajar para ser felices y disfrutar la vida, él realiza estas actividades con el único fin de recuperar el contacto con su verdadera naturaleza. Si para ello debe salir a divertirse y tener sexo con muchas mujeres, lo hará con gusto, aunque sin perder la conciencia. Si para alcanzar su meta siente que debe alejarse a una cueva remota para permanecer por largos períodos sumergido en estado meditativo, irá allí también sin vacilación alguna.

Como dijo el gran maestro Nisargadatta Maharaj: “todo lo que hagas con la intención de iluminarte, te conducirá hacia allí; todo lo que hagas sin esa intención, te alejará de ello”. No importa lo que parezca, lo que perciban los sentidos ligados a los prejuicios sociales y culturales, lo único que realmente importa es haber tomado la decisión de despertar y salir de la mente, cueste lo que cueste.

La persona espiritual no siente el miedo como todo el mundo. Sabe que es tan sólo un fantasma mental, una anticipación del futuro, por lo tanto con sólo dejar de pensar lo erradica de su vida. No le preocupa lo que le pueda suceder. Sabe que él mismo atrae las circunstancias y las personas de acuerdo a su estado interno, por lo tanto su prioridad es siempre y en todo momento auto corregirse, observarse, transmutarse y elevarse. A pesar de tener ego como cualquiera, puede conectarse fácilmente con su Dios interior cuando lo desea, experimentando la dicha, el gozo, la alegría, el amor, y la verdadera paz.

Si no quiere que le ocurra algo negativo, tan sólo retira esa posibilidad de su mente. No está expuesto a los males del mundo, simplemente porque no los atrae. No los elige. No se permite en ningún momento alojar en su interior pensamientos negativos, retirando su atención inmediatamente de allí. Sabe que él tiene el poder para elegir como vivir su propia vida, y no asume en ningún momento la posición de víctima o resignación. No se somete ante la realidad externa. Cuando quiere cambiar algo afuera, se cambia a sí mismo. No suele desesperarse cuando las cosas no resultan. Si no logra el cambio que buscaba, profundiza y analiza cuidadosamente sus creencias y emociones, para no volver a cometer el mismo error, pero mientras está en paz con su vida tal cual es.

Cuando hay que esperar, espera. Pero cuando hay que actuar, actúa. El hace lo que esté a su alcance para elevarse en todas las áreas de su vida, pero no se tortura, no se juzga ni se critica cuando las cosas no resultan. Incluso cuando haya sido él mismo el responsable, una y otra vez vuelve a su centro, perdonándose, comprendiéndose, y animándose permanentemente para seguir avanzando. Su meta es la realidad suprema, y tiene la absoluta certeza de que llegará a ella en esta vida.

Puede faltarle mucho aún para la iluminación, pero ha aprendido a dirigir en gran parte su destino. Conoce perfectamente como crear su realidad, y si se descubre a sí mismo perdido, descentrado, silenciosamente se retira del mundo para volver a su estado habitual.

. Le encanta que le muestren sus errores, pues solo asi puede corregirlos. No teme al dolor ni al sufrimiento, de ninguna índole. Sabe perfectamente que todo lo que le sucede es lo mejor que puede suceder. No lucha. No resiste. Todo lo recibe con amor y gratitud, sin hacer ningún tipo de distinción entre lo bueno y malo, entre lo que le gusta o no le gusta. Por supuesto que a veces se descubre fastidioso o resistente, pero jamás culpa a nadie ni a nada por ello, asumiendo toda responsabilidad y eliminando la perturbación conectándose con su propia luz.

Su vibración lo lleva a relacionarse con personas afines y a vivir experiencias agradables, pero en cuánto se presenta una situación negativa o prueba a superar, no permite que su mente interfiera en su evolución resistiendo o tratando de escapar de ello. Lo que viene tiene que venir, y él lo sabe muy bien. Cuando esté en sus manos cambiar el escenario, lo hará. Pero cuando no sea posible cambiar las circunstancias, les dará la bienvenida con profundo amor y gratitud, más allá de lo difíciles que puedan resultar.

Ser espiritual significa permitirse ser. Es no tener preferencias ante las emociones o pensamientos que surjan, tanto en uno mismo como en los demás. Es permitir, aceptar, aceptarlo todo. Si viene el dolor, que venga. Si viene la alegría, que venga. Si viene el conflicto o la violencia, que vengan. Todo se recibe con la misma actitud. Lo único que le importa a esta persona es su propia reacción. No mira jamás al otro, y si lo hace, lo reconoce y se pone en campaña para que no vuelva a suceder. Si irremediablemente debe enfrentarse a una persona negativa, llena de odio y maldad, presta toda su atención a lo qué tiene que aprender allí. Sabe que la vida entera está al servicio de su evolución. El sólo se pregunta: “¿para qué atraje esto a mi vida?, sabiendo con certeza que cuánta mas oscuridad haya, más luz hay detrás.

Para ser espiritual, lo cual se puede traducir a vivir sin sufrir y sin generar sufrimiento, lo único que debes hacer es ser tú mismo, que significa aceptarte y amarte tal cual eres. Cuando estás en paz con quien eres y con tu presente, no buscas la aprobación de los demás, no tienes expectativas, no estás buscando alcanzar algo, sino que disfrutas del camino sin apuro alguno. Cuando llegue, llegará. Pero mientras tú te sientes pleno y sin necesidades.

Solo cuando la búsqueda cesa, uno encuentra lo que buscaba.

POR LIC. FERNAN MAKAROFF

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LA METAMEDICINA

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El término Metamedicina proviene del prefijo griego “meta” que significa más allá. Esto significa que la Metamedicina trata de ir más allá de la medicina tradicional. Estamos hablando, por tanto, de una Medicina Metafísica que transciende el plano físico (cuerpo y sus síntomas) para buscar las causas psicológicas (mente) o espirituales (alma) de la enfermedad.
 
La salud perfecta y el pleno despertar son, en realidad, lo mismo. La única curación auténtica es la autocuración. El querer curarse sinceramente puede motivar a una persona para que realice los cambios necesarios en aquellas actitudes, sentimientos y emociones que son responsables de su sufrimiento.
 
La curación no ocurrirá con sólo conocer su causa. Porque incluso cuando se ha solucionado un conflicto o se ha liberado una emoción, el cuerpo puede necesitar un tiempo más o menos largo para proceder a la reparación del tejido o del órgano afectado.
 
La curación no es más que volver al estado de armonía y de equilibrio. Admitir una dificultad o una debilidad es estar ya en el camino de superarla.
 
La Metamedicina se interesa en algo más que la curación del cuerpo físico de la persona, pues se centra en la asimilación de la lección que la persona afectada debe aprender para su evolución. Es una ciencia que se ocupa más del alma que del cuerpo.
 
El corazón : Representa el Amor, y la sangre, el júbilo.

El corazón es la bomba que, con Amor, hace que el júbilo circule por nuestras venas.
Cuando nos privamos del Amor y el júbilo, el corazón se encoge y se enfría, y como resultado, la circulación se hace perezosa y vamos camino de la anemia, la angina de pecho y los ataques cardíacos. Pero el corazón no nos «ataca». Somos nosotros los que nos enredamos hasta tal punto en los dramas que nos creamos, que con frecuencia dejamos de prestar atención a las pequeñas alegrías que nos rodean. Nos pasamos años expul­sando del corazón todo el júbilo, hasta que, literalmente, el dolor lo destroza. La gente que sufre ataques cardíacos nunca es gente alegre. Si no se toma el tiempo de apreciar los placeres de la vida, lo que hace es prepararse un «ataque al corazón».
Corazón de oro, corazón de piedra, corazón abierto, sin corazón, todo corazón… ¿Cuál de estas expresiones es la que cree que se ajusta más a usted?
 
• El cuerpo
«Con Amor escucho los mensajes de mi cuerpo.
Estoy convencida de que nosotros mismos creamos todo lo que llamamos «enfermedad». El cuerpo, como todo en la vida, es un espejo de nuestras ideas y creencias. El cuerpo está siempre hablándonos; sólo falta que nos molestemos en escucharlo. Cada célula de su cuerpo responde a cada una de las cosas que usted piensa y a cada palabra que dice.
Cuando un modo de hablar y de pensar se hace continuo, termina expresándose en comportamientos y posturas corporales, en formas de estar y de «mal estar».
La persona que tiene continuamente un gesto ceñudo no se lo creó teniendo ideas alegres ni sentimientos de amor. La cara y el cuerpo de los ancianos muestran con toda claridad la forma en que han pensado durante toda una vida. ¿Qué cara tendrá usted a los ochenta años?
 
• Los oídos
Representan la capacidad de oír.
Cuando hay problemas con los oídos, eso suele significar que a uno le está pasando algo de lo que no se quiere enterar. El dolor de oídos indica que lo que se oye provoca enfado. Se trata de un dolor común en los niños, que a menudo tienen que oír en casa cosas que realmente no quieren escuchar. Con frecuencia, las normas de la casa prohíben a los niños expresar su enojo, y su incapacidad para cambiar las cosas les provoca el dolor de oídos. La sordera representa una negativa, que puede venir de mucho tiempo atrás, a escuchar a alguien. Observen que cuando un miembro de una pareja es «duro de oído», generalmente el otro es charlatán.
 
• La cabeza nos representa.
Es lo que mostramos al mundo, la parte de nuestro cuerpo por la cual generalmente nos reconocen. Cuando algo anda mal en la región de la cabeza, suele significar que sentimos que algo anda mal en «nosotros».

El pelo representa la fuerza.
Cuando estamos tensos y asustados, es frecuente que nos fabriquemos estas «bandas de acero» que se originan en los músculos de los hombros y desde allí suben a lo alto de la cabeza; a veces incluso rodean los ojos. El pelo crece desde los folículos pilosos, y cuando hay mucha tensión en el cuero cabelludo, puede estar sometido a una presión tal que no le deja respirar, provocando así su muerte y su caída. Si la tensión se mantiene y el cuero cabelludo no se relaja, el folículo sigue estando tan tenso que el pelo nuevo no puede salir, y el resultado es la calvicie. En las mujeres, la calvicie ha ido en aumento desde que empezaron a entrar en el «mundo de los negocios», con todas sus tensiones y frustraciones, aunque no se hace tan evidente en ellas porque las pelucas para mujeres son sumamente naturales y atractivas. 

Lamentablemente, los postizos masculinos todavía son demasiado visibles desde bastante lejos. Estar tenso no es ser fuerte. La tensión es debilidad. Estar relajado, centrado y sereno, eso es ser realmente fuerte. Sería bueno que todos relajásemos más el cuerpo, y muchos necesitamos también relajar el cuero cabelludo. Inténtelo. Dígale a su cuero cabelludo que se relaje, y observe si hay alguna diferencia. Si tiene una sensación perceptible de relajación, yo le diría que practique con frecuencia este ejercicio.
 
• Los ojos representan la capacidad de ver, y cuando tenemos problemas con ellos eso significa, generalmente, que hay algo que no queremos ver, ya sea en nosotros o en la vida, pasada, presente o futura. Siempre que veo niños pequeños que usan gafas, sé que en la casa está pasando algo que ellos no quieren mirar. Ya que no pueden cambiar la situación, encuentran la manera de no verla con tanta claridad. Muchas personas han tenido experiencias de curación impresionantes cuando se han mostrado dispuestas a retroceder en el pasado para hacer una «limpieza», y tirar aquello que no querían ver uno o dos años antes de que tuvieran que empezar a usar las gafas. ¿No estará usted negando algo que sucede en su presente? ¿Qué es lo que no quiere enfrentar? ¿Tiene miedo de contemplar el presente o el futuro? Si pudiera ver con claridad, ¿qué vería que ahora no ve? ¿Puede ver lo que está ha­ciéndose a sí mismo? Sería interesante considerar estas preguntas.

• ARTICULACIONES: 

Permiten la producción de movimientos con gracia y soltura. Si tenemos las articulaciones agarrotadas e incapaces de moverse nos volvemos rígidos, nuestro medio de expresión se toma rígido e inflexible. A través de las articulaciones podemos expresarnos con facilidad y propiedad. Las articulaciones contienen tejido duro, tejido blando y líquidos, de modo que los problemas en la zona pueden afectar uno o más de estos tres aspectos. 

Una inflamación en las articulaciones revela, por tanto, una resistencia o irritación respecto al movimiento, tal vez un temor a lo que nos espera delante, o una dificultad en someternos a ello. Hay una falta de la energía que se desplaza por las articulaciones, lo que indica que estamos tomando energía de esa parte de nuestro cuerpo-mente. Esto dependerá de la zona del cuerpo afectada. Así, por ejemplo, las articulaciones del hombro, codos y muñecas nos permiten desplazar la energía desde el corazón hasta las manos, para que podamos expresar nuestros sentimientos afectivos. Estas articulaciones autorizan además la libre expresión de nuestra energía creativa y activa, nuestras aptitudes manipuladoras y ejecutivas. Una disfunción en cualquiera de esas articulaciones puede indicar un temor a expresar esa energía, una contrariedad o resistencia a ello


• Los dolores de cabeza provienen del hecho de desautorizarnos a nosotros mismos. La próxima vez que le duela la cabeza, deténgase a pensar cómo y cuándo ha sido injusto con usted mismo. Perdónese, no piense más en el asunto, y el dolor de cabeza volverá a disolverse en la nada de donde salió.


Las migrañas o jaquecas se las crean las personas que quieren ser perfectas y que se imponen a sí mismas una presión excesiva. En ellas está en juego una intensa cólera reprimida.


• Los problemas en los senos paranasales Que se manifiestan en la cara, en la zona más próxima a la nariz, significan que a uno lo irrita alguien que es una presencia muy próxima en su vida. Hasta es posible que sienta que esa persona lo está sofocando o aplastando.

Empezamos por olvidarnos de que las situaciones las creamos nosotros, y entonces abdicamos de nuestro poder, culpando a otra persona de nuestra frustración. No hay persona, lugar ni cosa que tenga poder alguno sobre nosotros, porque en nuestra mente la única entidad pensante somos nosotros.

Nosotros creamos nuestras experiencias, nuestra realidad y todo lo que hay en ella.

Cuando creamos en nuestra mente paz, armonía y equilibrio, eso es lo que encontramos en la vida.

• La espalda

Representa nuestro sistema de apoyo.
Tener problemas con ella significa generalmente que no nos sentimos apoyados, ya que con demasiada frecuencia creemos que sólo encontramos apoyo en nuestro trabajo, en la familia o en nuestra pareja, cuando en realidad contamos con el apoyo total del Universo, de la Vida misma.

La parte superior de la espalda tiene que ver con la sensación de no tener apoyo emocional. «Mi marido (mujer, amante, amigo o jefe) no me entiende o no me apoya.»

La parte media se relaciona con la culpa, con todo eso que dejamos a nuestras espaldas. 

¿Tiene usted miedo de ver lo que hay allí detrás, a sus espaldas? ¿Quizá se lo está ocultando? ¿Se siente apuñalado por la espalda? ¿Se encuentra realmente agotado?

Sus finanzas, ¿están hechas un lío, o usted se preocupa excesivamente por ellas? Entonces, es probable que tenga molestias en la zona lumbar. La causa está en la falta de dinero o el temor de no tener lo suficiente. La cantidad que usted tenga no tiene nada que ver con eso.

• La garganta

representa nuestra capacidad de «defendernos» verbalmente, de pedir lo que queremos, de decir «yo soy», etcétera.
Cuando tenemos problemas con ella, eso significa generalmente que no nos sentimos con derecho a hacer esas cosas. Nos sentimos inadecuados para hacernos valer.
El dolor de garganta es siempre enfado. Si además hay un resfriado, existe también confusión mental.

La laringitis significa generalmente que uno está tan enojado que no puede hablar.

La garganta representa también el fluir de la creatividad en nuestro cuerpo. Es el lugar del cuerpo donde expresamos nuestra creatividad, y cuando la frustramos y la sofocamos, es frecuente que tengamos problemas de garganta. Todos sabemos cuántas personas hay que viven toda su vida para los demás,sin hacer jamás lo que quieren. Siempre están complaciendo a madres, cónyuges, amantes o jefes.

La amigdalitis y los problemas tiroideos no son más que creatividad frustrada, incapaz de expresarse.


El centro energético situado en la garganta, el quinto chakra, es el lugar del cuerpo donde tiene lugar el cambio. Cuando nos resistimos al cambio, o nos encontramos en pleno cambio, o estamos intentando cambiar, es frecuente que tengamos mucha actividad en la garganta o cuando oiga toser a otra persona. Cuando tosa, pregúntese: «¿Qué es lo que se acaba de decir? ¿A qué estamos reaccionando? ¿Es resistencia y obstinación, o es que el proceso de cambio se está produciendo?».


Cada vez que alguien tose, hago que se toque la garganta y diga en voz alta: «Estoy dispuesto a cambiar» o «Estoy cambiando».

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