El milagro de la Alimentación

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Por Diego Cirelli

¿Cuántos de nosotros, muchas veces hemos pensado en la necesidad del ser humano de procurarse un alimento? Pero claro, ¿A qué responde esa necesidad?, ¿Que mensaje sutil se esconde o no, detrás de ese impulsivo instinto que representa el acto voluntario de ir en busca del alimento?,  ¿Verdaderamente nos contentamos con pensar que tiene tan solo un carácter biológico? ¿O fisiológico? ¿O hay algo más allí?, ¿O una fuerza desestimada hasta el momento nos mueve, nos impulsa, nos pone en acción para ir al encuentro de ese algo más?  Y después de todo ¿Que fuerza sería esa? y ¿Que algo mas sería aquello que buscamos?  ¿Es quizá la comunión íntima e inquebrantable del hombre con la naturaleza?, ¿Es quizá el verdadero acto físico que a través de lo mecánico puede incorporar el milagro de la vida misma en las capas más sutiles de nuestro ser, de nuestra existencia? Quizá sea el alimento, magia, milagro o belleza, o quizá sea el alimento el mensajero del amor que la humanidad tanto espera. ¿Pero de que amor estamos  hablando,  sino del más puro que una madre puede dar a su hijo? Cual neonato regocija cuerpo y alma en el acto de la lactancia, los seres humanos asistimos a esa hermosa melodía cuando nos alimentamos. Si claro, melodía también, pues que mas es un alimento sino vibración, ondas, o partículas que pueden tomar los mas diversos colores, sabores, olores, y emociones, pues por qué no tomar aquella palabra para la que el idioma sánscrito tiene dos significados, o mejor dicho aquellos dos significados para los que el idioma sánscrito encuentra la misma expresión, rasa= emoción o sabor. ¿Qué entendimiento hay detrás de esa caprichosa denominación a cosas tan supuestamente diferentes? ¿O será que ambas son partes inseparables de la mismo cosa?¿Qué animosidad despierta en nuestro espíritu, en nuestro cuerpo anímico la sabrosa y sutil energía percibida por nuestro paladar?

El entendimiento de la alimentación desde este enfoque puede llevarnos a recorrer los mas maravillosos caminos de la creación toda, podemos ver el milagro de la vida expresado en cada milímetro cúbico de nuestra realidad 3D, podemos maravillarnos con el aleteo de una mariposa, o sensibilizarnos ante el germinar de una semilla, pequeña, indefensa, ¿frágil? ¿O en realidad es ese único ser en el que la creación se expresa incansablemente?, ¿Será esa pequeña semilla la expresión más densa y física del proceso de creación todo? ¿Será esa semilla la expresión de la simpleza misma que la naturaleza nos enseña en cada acto? Pues claro, si en tan diminuto ser hasta el bosque mismo confía su perpetuidad y el majestuoso macrocosmos es condensado, allí, en el microcosmos de la simiente. ¿Seremos alguna vez capaces de contemplar sin juicio la milagrosa voluntad que envuelve el proceso de la germinación?, ese momento mismo en que ese ser despierta y se abre camino entre el frío, la oscuridad y la pesadez de la tierra, incansablemente en busca del abrazo del padre sol y la caricia amorosa de la abuela Luna, para entre lo luminoso, liviano y sutil comenzar a recibir las mismísimas fuerzas del cosmos completo e impregnar de significado la fuerza etérea que lo mueve hacia la vida. Se da cita allí el todo mismo, la mismísima creación otorga las materias primas para el que el milagro suceda, infinidad de fuerzas e influencias desde las más cercanas y estrechas, hasta las más incansables viajeras desde los más recónditos rincones del universo se dan cita allí, para alimentar a ese nuevo ser vegetal. La consciencia del universo todo se manifiesta y se plasma en esa materia física, la voluntad de lo divino se hace densa y palpable en aquellas células vegetales, de una en una crecen y se multiplican según ese patrón, según esa única y verdadera luz que todo lo guía, la del padre sol, que escribe sus mensajes paciente, armónica y amorosamente sobre el verde papel.

Luego de eso todo es servicio, no sacrificio. El reino vegetal se ofrece a la voluntad humana, como herramienta de consciencia, de salud, de amor, de unión y de humanidad misma. El reino vegetal se hace puente entre lo divino y lo humano.

Ahora nos toca leer esa carta de amor, nos toca descifrar ese mensaje, es momento de atender el llamado, ¿Que tendrá el universo mismo para decirnos? ¿Que tendrá la naturaleza misma, fiel mensajero, para contarnos? Eso es lo que nos toca, esa es nuestra tarea, despertar a esa consciencia de amor incondicional del universo creador, fuente de la plural individualidad humana, y fuente de abundancia eterna y verdadera. Es hora de ponerse a trabajar, de empezar a descifrar el código. Es ahora el tiempo en que se nos necesita como humanidad, es ahora en que el humano debe reconocerse como ser de poder, como portador de dones y virtudes, como vector de la sabiduría cósmica, como cable a tierra del amor universal, y es nuestra tarea reconocer que virtud y que mensaje vectorizamos como humanos, pues el mismo nos es tan propio como del resto de los seres que habitan esta esfera a la que llamamos tierra, es nuestro deber como individuos poner en común con la humanidad, nuestros dones y virtudes, ocupando nuestro rol simultáneo de mensajero y destinatario. Debemos pregonar nuestra verdad, para que sea herramienta humana de crecimiento. Es hora de brillar.

La alimentación es un poderoso mensaje que nos da la llave para poner en marcha el motor de cambio que somos, para poder tomar una actitud positivista frente a la realidad que nos rodea, para cambiar nuestro enfoque y punto de vista, para poder ver las infinitas soluciones que rodean a un problema, para poder cambiar nuestra realidad actual, esta que parece tenernos amordazados en el vacío mismo que ofrece la rutina artificial de la cultura humana actual, la hábil maquilladora de lo verdadero, el sueño del cual queremos despertar. Es la herramienta que estuvimos esperando para poder cambiar al mundo. ¿Se acuerdan?, ¿Cuántas veces nos dijeron que solos no podíamos cambiar al mundo?,  pues yo les quiero decir que justamente “esa” es la única manera real de hacerlo. Se dice que vemos al mundo no como es sino como somos, y esa es la clave. El mundo no es más que lo que para nosotros es el mundo, y paralelamente la realidad no es más que lo que nosotros creemos que es real. Creer es crear. El mundo cambia cuando yo cambio mi forma de ver al mundo. Cuando creo, entonces creo. Y eso es un acto de inapelable  voluntad individual. Seguimos esperando el milagro, pero ya lo tenemos delante, la alimentación nos ayuda a correr el velo. El milagro está en nosotros. Creo entonces que esa fuerza que nos impulsa hacia el alimento  es la necesidad inmersa en el alma y en el espíritu de todo ser humano por des-cubrir ese milagro.

Esta es mi carta de presentación, así es como vivo la alimentación, a corazón abierto se los confío. Dejo estas líneas que me describen plenamente. Es mi deseo que el lector interprete a un hombre sensible a la maravilla de la naturaleza, que irá plasmando su percepción en las distintas publicaciones para acercarles el mundo que ha elegido ver que existe. La Permacultura y la Alimentación son las filosofías que he elegido tejer y destejer en busca de claridad y construcción de conocimiento.

Diego Cirelli

Permacultor/Bioconstructor/Cocinero Natural

                                                                                     permacultura.naturalia@gmail.com

https://mlcoscia.wordpress.com/

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