Terapias suaves osteopáticas

Las técnicas suaves osteopáticas se realizan sin acomodaciones bruscas o veloces articulares, sino por el contrario buscan la comodidad y confort del paciente a través de la relajación. Es una reprogramación lenta del sistema propioceptivo de la musculatura y fascias del cuerpo.

Ademas de generar una estimulación en la auto regulación corporal ofrece un balance energético al equilibrar sistemas de fuerzas intrínsecos corporales y disolver fijaciones del tejido que puedan provocar un estancamiento de energías.

Son muchas las herramientas que ofrece la osteopatía, asi que comencemos con las mas conocidas y efectivas.

Técnica Craneosacra(TCS):

Es una terapia suave basada en el movimiento rítmico y coordinado de los huesos craneales y el sacro, y consiste en la liberación de las posibles restricciones a dicho movimiento.

La TCS derivada de la Osteopatía, es una técnica manual sutil que permite al terapeuta trabajar sobre todas las estructuras del cuerpo: SNC, membranas durales, huesos, líquidos, músculos, fascias, órganos, etc. utilizando para ello un tacto sutil, no invasivo ni intrusivo.

El cuerpo se expresa y el terapeuta solo ha de esperar la información que envía el organismo del paciente. Este responde al tratamiento dando paso a sus propias fuerzas de recuperación que le llevarán a su estado natural de salud.

Movimiento del cráneo y el sacro

Este Ritmo Cráneo-Sacral es el resultado de la producción de Líquido Cefalorraquídeo dentro del cráneo, su distribución a lo largo de todo el canal medular, y la reabsorción de nuevo dentro del cráneo.

Todo este mecanismo está dirigido por el movimiento de la sínfisis esfeno-basilar que abre y cierra el ángulo articular, flexionándolo y extendiéndolo, dándonos como resultado el RITMO CRÁNEO-SACRO (RCS), independiente de otros ritmos corporales, que influye sobre el metabolismo del cuerpo y sobre cada una de sus células. Hace que los huesos del cráneo, como los del resto del organismo efectúen una rotación interna y externa, con una frecuencia de entre 6 a 12 ciclos/ min, de una forma suave y casi imperceptible.
Por este mecanismo, el cráneo tiene su movimiento que transmite por el canal medular hasta el sacro, y a través del sistema Fascial llega a todo el organismo, de tal manera que aunque estemos en absoluto reposo, todo nuestro cuerpo está en un movimiento fisiológico continuo. Por lo que el principio de la Osteopatía es: “Donde hay movimiento hay vida” el movimiento por tanto es el principio de la vida, y en la Terapia Cráneo-Sacral, de lo que se trata es de devolver, restaurar mediante un estímulo, (una información) la movilidad y función normal, es decir el terapeuta da una información no directriz, ante la que el cuerpo del paciente se pone en marcha hacia su normalización, estimulando la autorregulación corporal.

La Terapia Cráneo-Sacral trabaja sobre todas las estructuras del cuerpo: SNC, membranas durales, huesos, líquidos, músculos, fascias, órganos. De manera que en cada caso se usan unas técnicas diferentes según lo que se vaya a tratar.
Qué puede ser tratado con TCS?
Por la implicación del Sistema Cráneo-Sacral con el resto del organismo, son muchas las enfermedades ó disfunciones susceptibles de ser tratadas con TCS, especialmente cuando entre sus causas se encuentra la restricción del libre movimiento del sistema cráneo-sacro.
Concretamente:

. Autismo y trastorno de la conducta.
. Fibromialgia.
· ORL (otorrinolaringología) problemas cómo vértigos, mareos, Menière, sinusitis, acúfenos, tinnitus.
· Problemas de la vista: estrabismo sobre todo en niños.
· Dolor de cabeza, migrañas, hemicranealgias.
· Problemas cervicales: latigazo, contracturas, pinzamientos, adormecimiento de MM (miembros).
· Dolor de espalda a cualquier nivel. Ciáticas.
· En el Aparato Digestivo, patologías derivadas de una compresión del Vago.
· En el Aparato Cardio Respiratorio: problemas originados por el Parasimpático: tráquea, bronquios, corazón y vasos coronarios.
· Genitourinario: cistitis, retención etc.
· Reproductor: dismenorrea, amenorrea, menopausia, embarazo, parto, puerperio, etc.
· Aparato Locomotor: problemas derivados de traumatismos, fracturas ó adaptaciones posturales, incluyendo escoliosis, tendinitis, etc.
· Problemas neurológicos y emocionales: depresión endógena, depresión post parto.

Se recomienda como tratamiento preventivo ya que mejora el sistema inmunológico y aporta mayor energía, calidad de sueño y equilibrio físico y mental.

Inducción Miofascial:

L a inducción miofascial o liberación miofascial es una terapia dirigida a las fascias del cuerpo e inderectamente al resto del aparato locomotor y también al resto de estructuras y vísceras.

La fascia es un tejido conectivo que envuelve los músculos, huesos y articulaciones, vísceras y estructuras nerviosas y vasculares, protegiendo y manteniendo la estructura del cuerpo unido, dándole la forma que tiene. Al mismo tiempo que separa un compartimento para cada estructura, los une entre sí de forma que todas las fascias del cuerpo están unidas en una red.

Este tejido tiene un gran contenido en colágeno que puede sufrir acortamiento y endurecimiento (y con él la estructura en la que está integrado) cuando determinadas fuerzas actúan sobre él. La acción de estos “traumatismos” producen restricciones en la movilidad de las fascias que desembocan en alteración de la función y consecuente aparición de dolor. Como además el sistema fascial del cuerpo forma una red ininterrumpida, la lesión en una parte de la fascia puede causar alteraciones en otras zonas distantes a través de las compensaciones que hace el cuerpo. Estos “traumatismos” que pueden afectar a la fascia pueden ser tanto impactos mecánicos, golpes, caídas, intervenciones quirúrgicas, como vicios posturales, estrés y otras alteraciones emocionales.

La disfunción miofascial suele ser un dolor sordo y difícil de ubicar y describir y que con frecuencia es más intenso por la mañana, apareciendo con una cierta rigidez al despertar que va mejorando durante el día; se acompaña de dificultad para conciliar el sueño y para mantenerlo, fatiga e incluso con tendencias atópicas.

Las técnicas miofasciales aprovechan las propiedades coloidales del colágeno para influir en la forma de la fascia y liberar las restricciones que no dejan al colagéno presentar su estructura. Éste es capaz de volver a su forma líquida y maleable original mediante fuerzas externas, en concreto mediante fuerzas mantenidas de compresión o estiramiento.

El objetivo de las maniobras será eliminar restricciones locales, en el caso de las técnicas superficiales, y la liberación de los componentes colagenosos, lo que se conseguirá con las técnicas profundas.

En la terapia miofascial el paciente es tratado de manera global, prestando atención a toda la estructura y no solo a la zona dolorosa del paciente.

 

 

“Cuando el medico ha realizado un diagnostico y no existen contraindicaciones, entonces el osteópata puede actuar y aportar un considerable beneficio a las personas, más allá del simple alivio de las dolencias.”

 

 

 

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